En los últimos dos años, más de 5 millones de mexicanos cayeron en la pobreza extrema.
Reuters
Charco Cercado, SLP. En pueblos perdidos como Charco Cercado la pobreza, profundizada por la peor crisis económica mexicana en siete décadas, se respira en cada polvorienta calle de casas de adobe.
Muchos de los mil habitantes de este pueblo en el central estado de San Luis Potosí, una mancha de caseríos en la desértica región, sobreviven cazando ratas de campo porque en las yermas tierras nada crece. Y tampoco hay donde trabajar. La escena de Charco Cercado se multiplica por poblados de México, donde solamente entre 2006 y 2008 más de 5 millones de personas cayeron en la pobreza extrema, o lo que es lo mismo, tienen dificultades para poder comer todos los días. Las alzas globales en los precios de las materias primas como el maíz y el frijol azotaron a las clases más bajas durante esos años. Y ahora, funcionarios estiman que el coletazo de la recesión mexicana -desatada por la crisis global- empujará al menos a otros dos millones de personas a pasar hambre. Las Naciones Unidas coloca la cifra entre 1 y 2 millones.
Enedina Carrera, de 43 años, ruega que sea verdad la promesa anunciada semanas atrás por el presidente Felipe Calderón de aumentar los programas de asistencia a los pobres, que representan la mitad de los 107 millones de mexicanos.
"Yo quisiera que viniera el presidente, o un gobernador a pasar unos días aquí, en una casa de éstas donde las víboras de cascabel se nos meten por debajo de la puerta", dijo Carrera, madre de cinco hijos y que aplica inyecciones y reparte medicamentos del gobierno en su casa.
Las truncadas esperanzas de progreso en Charco Cercado terminaron en una planta maquiladora vacía, impulsada por el gobierno estatal para emplear a la población, pero la irrupción de la crisis económica complicó ponerla en operación.
El pueblo, donde no hay hospital ni policías y el agua potable se reparte en carros tirados por burros, entra en la franja de México que considera en pobreza alimentaria a las personas que no logran consumir 2 mil 200 calorías diarias. Eso sin hablar de cubrir costos de educación, sanitarios o vivienda.
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