Felipe Calderón consideró inaceptable que los grandes corporativos exijan que el gobierno recorte su gasto y que grave impuestos en alimentos y medicinas y, a la vez, paguen un porcentaje mínimo en impuestos.
CARLOS ACOSTA CóRDOVA
Por segunda ocasión, en siete días, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, tuvo que hacerla de apagafuegos. El jueves 22 debió calmar –junto con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont-- el berrinche del priismo luego de que el presidente del PAN, César Nava, le imputó la aprobación de un paquete fiscal "incompleto e insuficiente".
Este jueves, tuvo que salir a calmar a los airados empresarios, a quienes el presidente Felipe Calderón acusó en dos ocasiones de no pagar impuestos, o de que rara vez lo hacen y con pagos ínfimos al fisco.
El personal de Comunicación Social de Hacienda tuvo que movilizarse para citar, con carácter de urgente, a los medios informativos, pues el secretario haría un "pronunciamiento" público en torno del paquete fiscal.
Casi una hora después de la cita pactada, el secretario apareció, en un salón de Nacional Financiera, para matizar lo dicho por el presidente y calmar a los muy enojados empresarios:
"La mayoría de las empresas mexicanas, de todos los tamaños, incluidas las grandes empresas, pagan sus impuestos y los pagan bien", fue lo primero que dijo. Las empresas mexicanas, añadió, "contribuyen de forma importante a sufragar el gasto público". En particular, los grandes contribuyentes, sin considerar a Pemex, "aportaron en 2008 más del 35% del total de la recaudación nacional neta". Dejó en claro que el problema de lo dicho por el presidente es haber generalizado.
SE CONFIRMA; LOS BORRACHOS SIEMPRE DICEN LA VERDAD.



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