El acto del primer aniversario luctuoso de los hechos criminales en contra de la sociedad por las granadas estalladas en esta capital, tuvo asistencia mayoritaria de la alta burocracia estatal y municipal y la ausencia total de la federación, solo representados por militares y policías federales, la oradora invitada Rigoberta Menchú, nos hizo un relato espiritual y de principios humanistas, demostrando que solo este tipo de personalidad podría representar el mensaje esperado de paz y fraternidad a favor de las familias afectadas, la emoción mayor fue cuando pidió perdón a los muertos y heridos, con la tesis de obtener su perdón es motivo de descanso y paz para todos. Al cumplirse el año no hay respuesta de los gobiernos federal y estatal a las demandas de familiares y afectados en general de la sociedad en relación a esclarecer los hechos, los motivos y los responsables materiales e intelectuales.Es cuanto
Ermo


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